Lo loco vino cuando tuve que bajar de la estación principal de Tokyo y encontrar la línea que me llevara a la estación de Asakusa (ahí cerca está mi hostal). Definitivamente tardaría algún par de meses para entender por completo como se conectan las diferentes líneas del metro, aparte no solamente hay un metro como en México sino hay varias compañías y cada compañía tiene sus líneas.
Y después que ya había llegado a Asakusa, salir del metro, subir con la maleta y caminar varias calles para llegar al hostal (y eso que no me perdí, porque para esto me encontré a varias buenas personas que me iban indicando el camino, casi casi me llevaban de la mano). Hay me tienen cargando hasta el molcajete, después de 5 horas de viaje, cansada, sudando, pero eso si!!! los pomos jamás los solté, llegaron intactos a Tokyo.
Otra nota amable del cuento: Pude ver al monte Fuji desde el tren Hikari, porque el día estuvo despejado.




















































